¿QUE OCURRIÓ EL 2 Y 3 DE NOVIEMBRE?
- 2 DE NOVIEMBRE
DÍA DE LOS DIFUNTOS
El 2 de noviembre de cada año se celebra el Día de los Difuntos, fecha de singular importancia en el calendario de nuestras fiestas populares que se caracterizan por una mezcla de folklore, tradiciones y costumbres ancestrales.
En ciertas comunidades indígenas sus habitantes van al cementerio a visitar a sus muertos, familiares y seres queridos, con los que metafóricamente comparten los alimentos que llevan, comiendo en el mismo lugar de las tumbas, ritual que se realiza con la creencia de que la muerte es un mero paso a otra vida similar a ésta.
Son reconocidos por estas tradiciones el cementerio de Calderón, que se encuentra a 15 minutos de Quito, así como el de Otavalo y Cotacachi, en la provincia de Imbabura. En Ambato se realiza también una feria de artesanías, en la que se acostumbra regalar juguetes artesanales a los niños, razón por la que tomado el nombre de “Navidad Chiquita”
En estas fechas como parte de un rito ancestral se elabora y se consume la colada morada, una bebida hecha de maíz negro, especias, hierbas aromáticas, mora, mortiño, piña y otras frutas; y, las “guaguas” de pan, moldeadas y adornadas con forma de niño pequeño, a veces rellenas de dulce.
- 3 DE NOVIEMBRE
INDEPENDENCIA DE CUENCA
El 3 de noviembre de cada año la ciudad de Cuenca celebra un aniversario más de su gesta libertaria, acontecimiento acaecido el 3 de noviembre de 1820. Si bien es cierto que en 1795 circularon en Cuenca unos manuscritos que invitaban: "A morir o vivir sin el Rey, prevengámonos; libertad queremos y no tantos pechos y opresiones". Sólo fue cuando estalló la revolución de Quito, el 10 de agosto de 1809, y a pesar de que Cuenca seguía siendo un bastión realista, empezó ahí y además en Guayaquil y Pasto, donde se prepararon tropas para someter a la Junta Soberana instaurada en la capital de la Audiencia.
Sin embargo, la coyuntura favorable para la emancipación de la ciudad y su región de influencia sobrevino una década más tarde, después del pronunciamiento libertario de los criollos de Guayaquil del 9 de octubre de 1820. Para entonces, Cuenca era otra de las regiones socioeconómicas clave en la estructura del país colonial y las escasas familias criollas propietarias de tierras, así como la élite de comerciantes, manejaban las riendas del poder local, manteniendo estrechos lazos económicos con Guayaquil y Lima. Tras la emancipación de Guayaquil, esa capa dominante advirtió las ventajas que reportaría la liberación de la región contra el colonialismo hispánico y, entonces, se decidió por la definitiva independencia.
